Los niños de 11 años crecen y desarrollan constantemente, huesos, dientes, músculos, etc. Por lo que necesitan más nutrientes que los adultos en proporción a su peso.

La cantidad de energía o calorías que necesita depende de su metabolismo básico, la cantidad de energía que utiliza en reposo. Causada por funciones vitales como el bombeo de sangre, la respiración, el mantenimiento de la temperatura corporal. La tasa de crecimiento y, lo que es más importante, el nivel de actividad que varía mucho de un niño a otro.

Hay algunas medidas que no sólo ayudan a esta edad a satisfacer sus necesidades nutricionales. Sino también a adoptar los hábitos alimenticios adecuados para un futuro más saludable.

Una de ellas es acostumbrarlos a comer todo tipo de alimentos lo más rápido posible y a probar diferentes sabores. Desde el simple puré de papas hasta la combinación de sabores de ensaladas con frutas.dietas para niños de 11 años

Las verduras y el pescado son generalmente conocidos por no ser apreciados por los niños. Pero si se combinan bien y se presentan de una manera atractiva, son generalmente mejor aceptados. Un plato de espinacas cocidas sin más no tendrá el mismo encanto que las espinacas gratinadas con bechamel y queso espolvoreadas con un poco de salsa de tomate.

Otra medida útil es explicar para qué están destinados los diversos alimentos y promover la salud como objetivo final de una buena dieta. Asimismo, todo lo relacionado con las compras, la preparación de comidas, la preparación de la mesa, etc. puede ser una oportunidad para aprender y disfrutar de la comida.

Características generales de la dieta para niños de 11 años

menú para niños de 11 años

  • La dieta debe ser variada y equilibrada para evitar deficiencias nutricionales.
  • Los menús deben adaptarse a sus circunstancias individuales, familiares y económicas.
  • Para los más pequeños es aconsejable introducir gradualmente nuevos alimentos y al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito. Es aconsejable persistir varias veces de esta manera hasta que el niño se acostumbre y se apegue a la comida.
  • Los alimentos nunca deben ser utilizados como recompensa o castigo, ya que esto puede llevar a un comportamiento alimentario negativo: Arbitrariedad, rechazo o aversión a ciertos alimentos.
  • Si el niño no come durante una comida, espere hasta la siguiente toma para no perder el ritmo del horario.
  • Conocer los menús de la escuela e integrarlos con las comidas en casa.
  • Consumo moderado de «calorías vacías» (dulces, postres, aperitivos….), especialmente entre las comidas principales, para que coman lo que tengan que comer.
  • Recuerde que el desayuno es una de las comidas más importantes del día. Debe contener al menos una lechería y cereales (galletas, cereales de desayuno, tostadas, productos de panadería simples…). Si también incluye una fruta o su jugo, esto es aún mejor.
  • Para el almuerzo o la merienda es aconsejable fomentar la ingesta de aperitivos, frutas y productos lácteos caseros, sin abusar de las salchichas, patés y quesos grasos.

La estructura de una comida convencional debe consistir en:

Primeros platos: arroz, legumbres, fideos, ensaladas o verduras con patatas, en los que ocasionalmente se puede añadir carne o productos cárnicos, pescado, huevos, etc.

El valor nutricional de este primer plato es el suministro de energía, especialmente a expensas de los carbohidratos complejos. Es importante que los niños se acostumbren a tomarla, porque las necesidades energéticas son las primeras que deben satisfacerse si quieren que las proteínas de los alimentos en el cuerpo realicen la función de formación de tejidos y promoción del crecimiento.

Segundo plato: carne, productos cárnicos, pescado o huevos. Estos alimentos deben aparecer en cantidades moderadas. El hambre no debe ser satisfecha por las proteínas y pueden ir acompañados de una guarnición de ensalada o de verduras o legumbres. Salchicha con judías blancas, pescado con guisantes, etc. Patatas, no siempre fritas, ni siquiera al horno, aplastadas. Se recomienda incluir al menos 3 a 4 veces a la semana pescado. Huevos hasta tres veces a la semana.

Postre: para acompañar preferentemente con una fruta. Alternar con productos lácteos simples. Yogur, Petit Suisse, etc.

  • Evite el consumo excesivo de bebidas endulzadas. Cola, limonada, naranjada y otras bebidas disponibles en el mercado. Sustitúyalos por zumos naturales, batidos caseros, yogures o frutas. No les ofrezca bebidas alcohólicas, aunque sean de bajo contenido alcohólico, como sidra o cerveza con soda.

Cómo cocinar y vestirse

  • Para los más pequeños, los platos se preparan de forma sencilla. Con aromas más suaves y menos picantes, para que puedan saborear el verdadero sabor de cada hígado.

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