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Eduación

Técnica del tiempo fuera para niños rebeldes

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La técnica del tiempo fuera para niños rebeldes es algo que cada vez es más conocido. Todos los psicólogos nos dejan claro que el castigo físico no ayuda al niño, sino que también cometemos el error de intentar acabar con el mal comportamiento a través de la violencia.

Somos para lo que vivimos, y cuando hemos aprendido a volar con patadas, bofetadas o gritos, inevitablemente impregna nuestro comportamiento.

Pero si los azotes son contraproducentes, ¿cómo podemos detener el mal comportamiento, qué herramientas pueden usar los padres? Los expertos sugieren la técnica de tiempo fuera para niños rebeldes y traviesos.

Índice

  1. Cómo usar la técnica de tiempo fuera para niños rebeldes
    1. Se trata de lograr dos objetivos

Cómo usar la técnica de tiempo fuera para niños rebeldes

Nosotros, los padres, tenemos que lidiar con situaciones estresantes y abrumadoras con nuestros hijos.

Los niños no son angelitos todo el tiempo y, son histéricos, no saben controlar su comportamiento, gritan cuando hacen algo malo, pueden golpear a su hermano, lanzar un objeto…

Nuestro trabajo es enseñarles que todas estas cosas son inapropiadas y no dejaremos que lo hagan bajo ninguna circunstancia. ¿Pero cómo vamos a hacer eso? Los psicólogos hablan de técnicas de tiempo fuera para un niño rebelde:

Sin embargo, le enseñamos que mientras su comportamiento sea rebelde y grosero, si hace daño a los demás o no hace sus deberes, sólo se le sacará del juego, sólo aislamiento y exclusión. Aprenderá, sin gritar ni pegar, que ante el mal comportamiento no puede jugar con los demás.

Se trata de lograr dos objetivos

Esta técnica es recomendada por los expertos para niños pequeños entre 3 y 6 años y para niños impulsivos o con TDAH. Pero siempre en combinación con la técnica de tiempo fuera. Esto significa que si basamos la educación del niño exclusivamente en las consecuencias educativas, sin trabajar en el refuerzo positivo, el amor, el afecto o el apego, el niño puede eventualmente sentirse no amado o excluido del grupo.

El tiempo fuera se trata de reservar tiempo para el niño solo, tiempo para jugar, contar cuentos de hadas o reír. Tiempo de encuentro, que es especial para ti y tu hijo, apreciando el vínculo entre los dos.

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